sábado, junio 16

Enumera las veces que te vencí

Cualquiera puede arder en la oscuridad.
Ella sueña con su cuerpo convertido en delfines,
amanecer en una playa diferente cada día,
ser campana que tañe en la niebla sin descanso,
asturcón al galope junto a los acantilados,
costra de salitre sobre la piel del que duerme
y ama a mediodía, la luz del atardecer
de todos los veranos. Enumera, dice, las veces
que te vencí o las veces que nos hicimos daño.
Y ven, ven, repite, muéstrame la nieve,
que nunca la he visto.
Y no seré de nadie para siempre.

Cualquiera puede arder en la oscuridad;
lo jodidamente difícil es hacerlo en la luz,
como ella.

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