sábado, agosto 29

Podíais iros todos a la mierda


Podíais iros todos a la mierda y dejarme ver
películas absurdas o leer los mapas
de ciudades oscuras, comprar un billete
de tren a la cuenca,
emborracharme, salir corriendo,
mirar durante horas como te desvistes,
solo el gesto de desabrocharte la falda
o el pantalón como un gif y después cenar
pescado al horno con puré de patatas

y encontrarnos por sorpresa en aquel bar
de la plaza donde cada tarde sonaba una canción de Los Ronaldos
o desayunar a media mañana con dolor de cabeza y de hombros,
nadar,
conducir hacia el norte, como escapando
de un sur que siempre nos atrapa,
verte sonreír,
saber que eres sincera,
abrazarte por el talle mientras paseamos
por la avenida, aunque llueva,
escribir, lo que sea, pero escribir todos los días,
convertirte en metáforas,

comprar el peso de tus brazos en fruta.

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