viernes, abril 11

El mar



Recuerdo las tardes
en las que te esperaba con
los ojos cerrados, las manos abiertas
(raíces que crecían en tu cuerpo),
los pies cansados y la tristeza
(mantenla a raya, siempre decías),

el miedo que me persigue
desde hace años como un caballo
en llamas, el fracaso, la duda, la suerte
que se marchaba entre risas
(y nosotros dormidos),
la nueve milímetros escondida
en el bolso del abrigo,
las fotos que te dejabas hacer desnuda,
el mapa del metro de Madrid,
un grito, seis taxis en la parada,
las pantallas fundidas de televisores
apagados,
una bolsa de deporte colmada de libros,
el escenario de tus lágrimas cuando
le dijiste que ya no le querías,
la abstinencia, la pereza, el último
avión con destino al mar.

El mar, por encima de todo lo demás,
y una ciudad dormida (bajo la lluvia).

cimadevilla.febrero2014