viernes, octubre 3

Doméstica cuarta. A modo de despedida.


Las marcas que el sol deja en tu piel
después de pasar la tarde en la playa
podrían ser una fotografía en blanco y negro
del Cantábrico al atardecer.

La cuesta,
como una lengua de piedra, está
llena de tipos que beben cerveza
y se sienten inmortales.
Creen que el otoño
no va a alcanzar la ciudad.

Te digo voy a dejar de escribir.
Unos meses. Unos años, quizás.
Dedicaré el tiempo a nadar,
a llevar al niño en hombros,
a leer un libro o dos cada semana.
Podemos cambiar de sitio los muebles,
Cocinar con la radio encendida
mientras se hace de noche.
Llegar en bicicleta hasta el mar.

Despertar al amanecer
y, después de besarte,
desayunar juntos y decidir
qué vida vamos a tener. 


cimadevilla.enero2007.septiembre2014.