viernes, marzo 30

dieciocho

El día en calma. El olor de la ropa recién lavada. Las últimas páginas de un libro. El tacto de las sábanas diez segundos antes de despertar en vez de su piel. El sonido del mar en la noche del suicida. Una canción nueva en las manos. Nacho vegas. El dolor en el hombro derecho después de nadar hasta la orilla. Ella desnuda ceba la cafetera en la cocina. El sabor de un cigarrillo en el cristal de un escaparate en el born. Una empanada de cebolla y queso. Unos ojos tristes rompen el aire en las esquinas de la ciudad vieja. Entre el dolor y la nada…

diario de puños y catedrales.roses.septiembre2006

miércoles, marzo 28

los colores del invierno I

Una silueta de hombre, trazo negro acaso perfilado en el horizonte, lentamente empequeñece. Su mano izquierda, borrosa ya en la distancia, empuña el arma. Silencio en las calles colmadas de viento. La figura del hombre se funde con la línea del horizonte inalcanzable y los colores, entonces, dejan atrás el invierno...

... sombras pintadas por el sol, adormiladas tras las esquinas del barrio aún no construido. Cientos de pasos de rumbo incierto componen melodías: tam, tam, tam-tam. En el cielo afectado, nubes acompasadas al caer de los minutos. Tiempo presente en que, de repente, el quejido de un violín asombra la tarde.

En las aceras de la ciudad aún dormida, sólo el umbral de un piso bajo permanece vivo. Danza de un fuego tiempo atrás avivado. Con parsimonia, entre rutina y sortilegio, manos amasan el nuevo maná blanco, polvo de las alas de un ángel caído. Levadura que lo torna dorado y esponja. Valentina escucha y siente erizada la piel de sus brazos, cansados ya de amasar el manjar que nace de la tierra y del sol. A lo lejos, se escucha un violín sollozar.

Si el amor tuviera ojos sería con los que él la mira mientras le dice, en su idioma: un pan de cuarto. Le gusta observar el movimiento diminuto de sus pies sin alas, la dulce expresión de las manos al tocar el pan o al recibir las monedas del cambio, lágrimas doradas que dibujan el río de la vida común entre los dos, un hilo de oro que va y vuelve, que va y vuelve, que va...

... si el amor tuviera ojos sería con los que ella le mira mientras le dice, en su idioma: la vuelta, señor. Dimitri contesta gracias, ruborizado, aguantando la mirada antes de agachar la cabeza y posar los ojos en la palma de su mano, donde descansa ese pequeño tesoro, luces doradas que antes acariciaron la piel de Valentina y ahora están en su poder. Las siente en el bolso del viejo pantalón de fieltro, por encima del aire, entre sus pasos de vuelta a casa.


oviedo.enero2001

lunes, marzo 26

bob dylan llama y las puertas
del cielo no se abren
a veces pienso en destrozar a patadas
el reloj de la cocina y entonces
detener así el tiempo
sentirme libre para poder
caminar sobre las aguas
convertir la sangre en cerveza
resucitar al fantasma de lázaro
o mejor a elvis si es que está muerto
hacer de un filete de ternera
un banquete para todos los niños
de áfrica devolverle la vista
a steve wonder para que no mueva
la cabeza de ese modo tan tonto
y quitarle quince años
y veinte kilos de coca a maradona
para que vuelva a reírse de los ingleses
y entonces sí contar contigo
y saber que vas a estar ahí
cuando te necesite

los ojos de la ciudad.gijón.diciembre2003

martes, marzo 20

coimbra.abril2000

ven a buscarme / sácame de aquí / déjame bien jodido / róbame los discos / tírate a todos mis amigos / son una mierda / con una sonrisa en el rostro / hazlo otra vez / ojalá lo hicieras
ryan adams (come pick me up)

sábado, marzo 17

poema de ojos cerrados

remanso entre mis ojos al apagarlos cansado
en el esfuerzo que ya sé inane
tu cuerpo no de mujer

devasto tus muñecas mientras gimes
a descender tus vísceras de miel
como si del gran cañón se tratara
me atrevería

repartirte en el vacío de mis sienes
y mis preguntas
yo quisiera

de la ausencia y de ti.salamanca.noviembre2000

miércoles, marzo 14

tristeza

Si se ríe, por ejemplo, ¿se fatiga?

No lo sé, doctor. Hace tiempo que no me río.

aprendiz de dios.salamanca.junio2001

sábado, marzo 10

en la ventana de enfrente un tipo fuma un cigarrillo a oscuras

la ciudad se despertó con las aceras llenas de salitre que la lluvia pertinaz de estos días no ha conseguido limpiar. Si sopla el viento del norte puedo escuchar, mientras desayuno en la cocina, el ruido del mar cuando golpea contra el rompeolas. En la ventana de enfrente, un tipo fuma un cigarrillo a oscuras todas las noches desde que llegué. Luego le duele la tripa.

las gaviotas chillan y se suspenden nerviosas en el aire, inmóviles las alas. Se alejan del mar y alcanzan las antenas en los barrios del sur. Los viejos pescadores del puerto agachan la cabeza, escancian la sidra que aguardó enero en los galpones oscuros de las aldeas y murmuran que mañana volverá a llover.

montando estanterías.gijón.enero2007

miércoles, marzo 7

a veces soy un jaguar
y camino de puntillas
por las ciudades del ruido

recomiendo con vehemencia
la invisibilidad como forma de vida
ver sin ser visto
escuchar sin ser oído
tener siempre la posibilidad
de desaparecer
sin ser echado de menos

me gustan las mujeres de mirada triste.gijón.diciembre2003

días