martes, julio 31

joni

a veces sin palabras intento explicarte que tengo las entrañas sujetas al cuerpo con alfileres, que si alguna vez no hice las cosas bien fue porque no quise, y eso no conlleva penitencia alguna, que cuando follamos como lo hicimos anoche, bajo las uñas me queda el sabor de tus ojos hasta la náusea, que adelanto pisando líneas continuas sólo por el gusto de dejar atrás bemeuves, que soy una habitación y una ciudad y un billete de diez euros olvidado en el bolsillo del pantalón y un tejado y un nido de gaviotas y una playa y tu lengua en el borde del bote de la miel, que soy, que si en mi espalda arroyas lluvia de otoños caducifolios que no quiero olvidar, me descubro cantando ai never zot dis laif guos posibol y entonces una pared, un mapa y cualquier lugar de un mundo en el que estéis tú y una cerveza. Yor de yelou verd aif bin güeitin for.

las moscas no saben volar en círculos.gijón.julio2007

jueves, julio 26

carta de un soldado (II)

Hola, madre. ¿Qué hace? ¿Leyendo una carta?

Me envía padre para que le dé una noticia. Pero no sé cómo empezar.

Madre, han matado a José. Llegaron las listas de bajas y es el primero. Fue hecho prisionero cerca ya de Madrid y lo fusilaron como preso de guerra. Este país se está volviendo loco.
Dicen que alguno de la familia tiene que ir a Villacastín a reconocer el cuerpo. Que si nos negamos no veremos el cadáver y lo enterrarán en una fosa común o se lo llevarán al campo para alimentar a las bestias. Usted no debe ir, madre, ni la dejaríamos; pero alguien tendrá que hacerlo. El primo Aurelio... no me mire así madre, claro que está llorando. Nada tiene que ver el que no piense como nosotros. Quería a José como el que más. Aunque usted siempre dijera que acabaría por meterle cosas raras en la cabeza. Igual si así hubiera sido, ahora José vivo estaría. Quién sabe...
... el primo Aurelio dice que él puede acompañar a padre. A él no han tenido que decírselo, tan siquiera. Veníamos fatigados del campo y al entrar por el costado de la iglesia vio el coche del general aparcado en la plaza del ayuntamiento y supo que José estaba muerto. Algo le ha pasado a tu hermano, Carmencita, fue lo que me dijo. Por algo le llaman el Brujo, ¿no? Dio media vuelta entonces, y regresó por donde habíamos venido. Quiere estar solo. No volverá hasta la noche.

Dígame algo, madre, no esté tan callada. Este silencio duele y...
...llaman a la puerta. Yo abriré.

Es don Matías, el médico, madre. Dice que si puede acompañarle a casa de Benjamín. A la hija, la Luciana, se le ha adelantado el niño.

lunes, julio 23


adamastor.lisboa.abril2001

"Tal vez la vida sea esto,
el hueso de la tristeza rodeado de la pulpa jovial
de sardinas asadas y cohetería"
Antonio Lobo Antunes, Memoria de elefante

martes, julio 17

carta de un soldado (I)

Alto del León, a 4 de agosto de 1936

Querida familia:

Espero que a la llegada de la presente os encontréis todos bien. Que el tiempo en que hemos estado separados, que ojalá no se prolongue más allá del requerido por la patria, no diluya los lazos que nos unen. Y que no se olviden de este hijo que les quiere y espera pronto verse reflejado en sus ojos. Quisiera sepan también disculpar mi mala caligrafía. Ahora me arrepiento de haber derramado de forma tan inconsciente los consejos y enseñanzas que, con paciencia, padre se esforzaba en inculcarme para hacerme entrar en el complejo mundo de las letras que él tanto ama. Al recordarle, padre, me vienen a la memoria las tardes en que usted me encerraba con los libros en el corral y yo me escapaba saltando la tapia en cuanto el silbido de Román en la tarde queda anunciaba el comienzo de los juegos infantiles.

Regreso a esta humilde estancia en que me atrevo sobre este sucio pliego, mientras dos de mis compañeros descansan, a escribir palabras de nostalgia y esperanza acompañado de la poca luz que me cede este desvencijado quinqué. Abandono los recuerdos en que ustedes son los protagonistas para iniciar mi relato.
Tras salir de la Academia en Toledo terminamos nuestra instrucción en los montes de Madrid y el inicio de la guerra nos sorprendió de campamento en la sierra de Guadarrama.
Viendo que el enemigo conservaba con suficiencia Madrid, comenzamos la semana pasada la marcha hacia la capital, con el fin de intentar recuperar la ciudad más importante de España. Los altos mandos del Movimiento Nacional opinan que el ejército republicano no tendrá capacidad suficiente para defender el resto de España si el Frente Popular pierde Madrid. El general Varela siempre dice: “ganar Madrid, soldados, es ganar España”, cuando el ánimo de la gente anda decaído.
Anoche coronamos el Alto del León y aguardamos en este pequeño pueblo de Villacastín el próximo movimiento de las tropas republicanas. Corren noticias de que se ha interceptado un parte del bando enemigo. Desde Madrid, se dirigía a las milicias que asedian Toledo, para solicitar refuerzos porque la tropa se encuentra mermada. Muchos han caído, al parecer, enfermos de sífilis por las continuas visitas a los burdeles castizos. Por eso presentimos una noche en calma e, incluso, no se esperan novedades para el día de mañana. Nada ocurrirá hasta que lleguemos al frente de Madrid. Entonces sí, la cosa se va a poner cruda.

Saben padres, que a veces sueño con la entrada triunfal de los nacionales en Madrid y, con ello, el final de esta joven contienda que nadie quiere se prolongue. Entonces, podré recoger mis pertenencias y regresar a casa donde me aguardan asuntos importantes. Echo de menos el calor del hogar y, a menudo, cuando cierro los ojos me nace la risa de Carmen en los oídos y, maldita sea, que me parta un rayo si no se me saltan las lágrimas.
Hoy, cuando cruzábamos una aldea, desde una ventana nos han llamado fascistas. Y no sé lo que significa. Yo no nací para luchar, padre. Ya me lo decía usted; pero hay que defender España de la ruina, hacerles entrar en razón y comenzar a construir un país para todos. Yo, de ella, me conformo con un trocito de tierra al lado de la nuestra y sentir el olor fresco del suelo húmedo por el rocío en la mañana recién nacida mientras camino por la trocha escuchando las historias de padre.

Antes de acabar quisiera decirles algo que he ido demorando y creo es hora de que sepan: el hijo que, si Dios quiere, tendrá Luciana a finales del verano, para la virgen de la Vega, es nieto suyo. Si algo me pasara considérenlo como sangre suya que es y, por favor, si es niño, pónganle mi nombre.

Pidiendo disculpas de nuevo por mi mala caligrafía me despido porque en estas horas que anuncian el alba, antes de que el gallo cante, comienza mi ronda de vigilancia. Y debo presentarme ante el superior para iniciar el hastío de la guardia. La semana entrante volveré a escribirles contando como siguen las cosas.

Atentamente, se despide su hijo que lo es con gratitud y afecto:
José.

p.d: le pido, madre, que cuide a Luciana. Me tranquiliza saber que cuando traiga el niño al mundo, usted estará allí para ayudarles.

viernes, julio 13

volver al olor de sus calles
es volver a tus brazos abiertos

volver es revolver
partículas de sentimientos
suspendidas en un espacio
en un tiempo

en la tienda de música de la esquina
compré un disco de pj harvey
porque te pareces a ella
en la fotografía de la portada

historias de la ciudad
historias del mar


la madrugada llora lágrimas de cocodrilo.salamanca.diciembre2004

sábado, julio 7

cuatro segundos cada día

calma tiene nombre de canción y diez velas encendidas en la yema yerma de los dedos, el mar en las venas, heroína en los ojos, soldados y tardes de julio, cerezas, cervezas y cuatro segundos cada día para abrazado a su espalda escapar al galope

interludio.gijón.julio2007

jueves, julio 5

un caracol duerme en el alféizar de la ventana cada noche

deja un rastro de baba en sus paseos pacientes por el tejado

sin orejas escucha a las siete el despertador y alarga las antenas para verte desayunar con el pelo mojado aún después de la ducha

yo creo que se arrastra por el tejado en busca de otro alféizar
el de la ventana del cuarto de baño

los caracoles son animales
el instinto le dice que allí tendrá mejor vista

se me murió el verano entre las manos.gijón.agosto2005

domingo, julio 1

la encontré

cuando había perdido en los contenedores de basura la esperanza, los barcos abandonaban el puerto desolados, las luces de las farolas temblaban en mitad de una noche de calor, lluvia y vapor de asfalto, cuando parecía que el madrid perdía la liga y los niños lloraban fiebres que no eran suyas, las mujeres no me miraban por la calle y el verano se dormía en los laureles de la primavera.

interludio.gijón.junio2007

días