Te bebiste de un trago mi cuerpo entero para dejar en el fondo del vaso mi nombre. Un nombre distinto a todos los demás, de letras de plomo que el paso del tiempo no altera. Un nombre colgado como corcheas en las rémiges de aves que desafían al horizonte y a las leyes de los hombres, a la inercia, a la fuerza, a la ingravidez. Sonidos atávicos de una lengua que se mantiene en el tiempo con la fuerza de los empujes violentos de la naturaleza, puñetazos salobres de mar contra farallones inexpugnables.
Me llamo un nombre impronunciable que tú, María, me entregaste.
umdpp.formentera.hoy
Me llamo un nombre impronunciable que tú, María, me entregaste.
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