lunes, octubre 27

fLUVIAL

El valle de los diciembres secos es una formación kárstica modelada en el transcurrir de los siglos por la fuerza erosiva del río Dormido, sobre cuyas aguas en falúas navegaban las tribus nómadas del norte en dirección al mar. En el décimo día de viaje alcanzaron un meandro de enormes dimensiones y, abrazado a él, en el limo fluvial almacenado en su convexidad, decidieron levantar un asentamiento al que nominaron Ciudad Nueva. Con el paso de los años y el antojo de los gobernantes que ostentaban el poder, Ciudad Nueva pasó a llamarse Ciudad Dormida, Ciudad Blanca y, desde hace noventa y cinco años, simplemente Ciudad, sustantivo que pretende englobar a todas las Ciudades del pasado. Ciudad tiene menos de veinte y más de dieciocho mil habitantes y está construida en forma de espiral. En su centro crecen las raíces de un sauce llorón que preside la plaza del mercado, el zoco donde seis días de la semana María vende fruta y Ricardo fotografías de ciudades hechas desde los aviones. Cuenta la leyenda que los primeros pobladores de Ciudad Nueva extraían la esencia del sauce para combatir el rencor. Desde la plaza, caminando en espiral por la calle Perdida, se llega hasta las murallas, levantadas en tiempos de Ciudad Dormida y en cuyas almenas parvadas de cuervos parecen guardar la ciudad y vigilar el movimiento cotidiano de los arrabales. Nicolás y yo nos sentamos algunas tardes en las almenas mirando al este y contemplamos la curvatura extensa del meandro, las aguas verdes y quietas del río Dormido, el Puente Sin Alas que se eleva sobre ellas y permite alcanzar el extrarradio, las chimeneas de la fábrica de palabras donde trabajamos, el horizonte irregular en las montañas y, a veces, cerramos los ojos e imaginamos el mar. Tres puertas horadan la vieja fortaleza amurallada, las Puertas del Adiós. Una en el norte, otra en el sur y la tercera en el oeste. En cada una de ellas, en los últimos días de Ciudad Blanca, se construyó una estación de tren para cobijar a los viajeros que llegan y abandonan Ciudad.

umdpp.formentera.hoy

lunes, octubre 20

mÁGICA

Dicen en los telediarios que se acerca una semana de tormentas, de rayos y de truenos que iluminarán la superficie aguardentosa del mar en la noche y asustarán a los niños escondidos debajo de las camas donde habitan las hadas que un día perdieran su varita mágica, los peces sin branquias y los monstruos con plumas naranjas en los brazos y escamas plateadas en la espalda. Un frente de bajas presiones, vientos del golfo, de mar gruesa a fuerte marejada a quince millas de la costa, con vientos que alcanzarán los veinte nudos de velocidad. Ciudad se encogerá en el vórtice de su espiral hasta convertirse en una nuez, adelantarán una hora los relojes de arena, se encenderán las primeras estufas, acumularán polvo en las hélices de plástico los últimos ventiladores del verano. Se acercan precipitaciones, desciende el mercurio en los termómetros, vuelven los seres humanos a dormir abrazados.

umdpp.formentera.hoy

lunes, octubre 13

mAYÚSCULAS

Nicolás siempre llora en el cine. Llora de tristeza, de alegría, de aburrimiento, de miedo, de rabia. Llora, incluso, de amor. Cuando Jhonny, el mejor amigo de la protagonista, Sue, al comienzo del desenlace de la película, llama a la puerta de la casa de los padres de Sue y ella abre y dice Jhonny, what are you doing here? (Juanito, ¿qué haces aquí?, en subtítulos) y él en sus manos presenta frente a ella un folio blanco apaisado donde está escrito en mayúsculas letras de tinta negra I love you (te quiero, en subtítulos), y Sue lee lo escrito y mira a Jhonny desconcertada (aunque vistos ya ochenta minutos de película es difícil creer que Sue no se haya enterado o, al menos, no haya sospechado que lo que Jhonny siente por ella es algo más que amistad) y de fondo comienza a sonar en volumen creciente una balada efectista de guitarra y voz áspera, Nicolás siente la piel de gallina en los brazos y, aunque intenta impedirlo, dos lágrimas colman sus ojos. Después, a la salida del cine, María se cuelga del brazo de Nicolás y se ríe de él mientras caminan por las calles mojadas de lluvia porque en Ciudad llueve todas las noches, treinta minutos al menos en el instante del atardecer. Todas las noches, excepto las de diciembre.

umdpp.formentera.hoy

lunes, octubre 6

eSTRATÉGICO

umdpp.formentera.hoy

días