lunes, noviembre 24

yERMA

Nicolás y yo nos emborrachamos como elefantes algunas noches de invierno y dormimos sueños pesados y desdibujados sentados en bancos de estación, abandonados a merced del viento que hiere la ciudad yerma. Las farolas que nos iluminan rielan en el río y lentamente alcanzan los meandros y las barriadas del extrarradio y se apagan y despiertan en el mar a la mañana siguiente, en los rincones del estuario donde la bruma se desvanece. Sin saberlo, aguardamos la llegada de diciembre.

umdpp.formentera.hoy

lunes, noviembre 17

Música en el pabellón del hospital


The Lying-in Hospital abrió sus puertas en el Northside de Dublín en el año mil setecientos cincuenta y siete para atender durante el embarazo y el parto a las mujeres pobres de la ciudad. En uno de los pabellones, de planta circular y conocido por ello como “the rotunda”, las mujeres grávidas recibían alimento una vez a la semana. “The rotunda” es hoy el Ambassador Theatre.

Con un retraso de cuarenta minutos, mientras yo aguardaba apoyado en la barra que reposara en el vaso de plástico la segunda pinta de Guinness de la noche, aparecieron en un escenario decorado con dos enormes rosas de neón Ryan Adams y The Cardinals. El primero, guitarra eléctrica, órgano Hammond y voz, en la mitad izquierda. Los otros: batería, bajo, guitarra eléctrica y pedal steel en la mitad derecha. Dicen de The Cardinals que son ya el engranaje necesario para el genio de Jacksonville. A la altura de The Band con Dylan, de The Heartbreakers con Petty, de La Aristocracia del Barrio con González. Y así lo creo. Atrás quedaron el miedo a la fama de egocéntrico del norteamericano, capaz de dar por concluido un concierto diez minutos después de iniciarlo, el avión perdido camino de Barcelona por culpa de un barco que no zarpó a tiempo del puerto de Formentera, el helor en la ribera del Liffey, el agua tibia en la ducha de la pensión. Comenzaron a sonar los acordes de Cobwebs, canción del último disco, Cardinology, y a partir de ahí, un repertorio lleno de rock, rock y rock. Escuché Come pick me up y Desire huérfanas de harmónica y con la rabia de estar tan lejos, impresionado por el sonido, la voz y la energía de Ryan Adams (yo no sabía que tocaba la guitarra tan bien; yo no sabía que cantaba tan tan tan bien), la presencia precisa de The Cardinals, Two, la frialdad del público dublinés, maniquíes británicos, Let it ride, la curiosa manía de Adams de ponerse y quitarse la chaqueta con cada cambio de guitarra y así tocar con americana la Stratocaster y en mangas de camisa la Rickembaker, If I am a stranger, la decoración decadente y desconchada del teatro, Cold Roses, el precio desmesurado de las camisetas conmemorativas de la gira, Goodnight Rose, el sabor de la tercera pinta de Guinness y las canciones de Cardinology, que escuchadas en casa no decían nada, planas como un plato de sopa fría, y en directo ponen la piel de gallina. Un bis de seis temas que se hizo esperar y un final de Ryan Adams y el Hammond a solas en el escenario sin más luz que el neón de las rosas y Stop. Ryan Adams, Ryan Adams, Don Ryan Adams.

Mientras aguardábamos en la cola el turno para recoger el abrigo, la bufanda, el gorro y los guantes colgados en el ropero, a nuestro lado un tipo con cuatro pizzas en las manos pedía paso a los seguratas guardianes de las escaleras que conducían a los camerinos. Sí señor: The Cardinals se habían ganado la cena.

dublín.noviembre2008

martes, noviembre 11

iZQUIERDA

Hacer el amor a veces es María que de pie frente a mí se levanta la camiseta y muestra su tripa como las aguas grises de un lago dormido, me mira seria, se acerca lentamente. Poso la palma de mi mano izquierda sobre su ombligo y cierro los ojos. Escucho el ruido de sus entrañas como el rumor del agua hirviendo. Al baño maría. Sonrío y dice en voz baja de qué te ríes. Del ruido que hacen tus tripas, María, respondo sin apartar la mano de su ombligo. A veces como agua hirviendo, a veces como el ábrego en las almenas, a veces como una canción de Van Morrison.

A veces como dos tipos que corren de noche por las azoteas de Teherán perseguidos por la policía, concluye. Iremos a Violín. Quiero escuchar al atardecer el sonido de los dublines.

Hacer el amor a veces es María. A veces soy yo.

umdpp.formentera.hoy

lunes, noviembre 3

rÁPIDOS

En noviembre los recepcionistas de los hoteles pueden dormir toda la noche. De lunes a viernes, ningún huésped les pedirá borracho la llave de la habitación a las cinco de la madrugada. Son días fáciles de noches oscuras. A veces me pierdo en los rincones más pequeños de Ciudad para regresar y encontrarte aún dormida en la mañana. ¿Cuántos monstruos tendremos que inventar para desvelar los sueños rápidos de los niños? ¿Quién va a permitir que el enemigo hastío avance? Los mares del norte se retuercen furiosos con el vientre de ballena dolorido e hinchado. El cielo amanece en rojos que hieren los ojos despiertos.

umdpp.formentera.hoy

días