Compré un libro de Bukoksky y un disco de Coldplay y fui a mear. Me miré en el espejo y vi un tipo flaco, como nunca antes lo había estado, de barba larga, piel morena y ojos azules.
Estoy flaco, como nunca antes lo había estado y fumo, como nunca antes lo había hecho. Sentado en la playa de La Concha, disfruto del último rayo que el sol abandona en la arena ocre antes de morir vencido por el monte Igeldo. Dos chavales juegan al fútbol, como hacíamos Jesu y yo cuando éramos críos y mi madre esperaba en casa con la cena preparada y preocupada porque la primavera me tenía toda la tarde en la calle. Siento el frío de la primera noche en el final de la espalda. Recojo mis cosas y guardo el paquete de tabaco en la mochila. Camino por el bulevar en busca de una cafetería. Y van siete. Después leeré un rato, tumbado en la cama de una habitación de veinte euros y toallas blancas.
Cuando la ciudad sea de la noche saldré a pasear de nuevo, la echaré de menos y llegará el sueño. Mañana conduciré contra el viento, con un kilo de manzanas en el asiento de al lado y las canciones de Quique González. Y ahora todo está bien. Incluso la tristeza.
acecha el invierno como una manada de leonas.sansebastián.abril2006
Estoy flaco, como nunca antes lo había estado y fumo, como nunca antes lo había hecho. Sentado en la playa de La Concha, disfruto del último rayo que el sol abandona en la arena ocre antes de morir vencido por el monte Igeldo. Dos chavales juegan al fútbol, como hacíamos Jesu y yo cuando éramos críos y mi madre esperaba en casa con la cena preparada y preocupada porque la primavera me tenía toda la tarde en la calle. Siento el frío de la primera noche en el final de la espalda. Recojo mis cosas y guardo el paquete de tabaco en la mochila. Camino por el bulevar en busca de una cafetería. Y van siete. Después leeré un rato, tumbado en la cama de una habitación de veinte euros y toallas blancas.
Cuando la ciudad sea de la noche saldré a pasear de nuevo, la echaré de menos y llegará el sueño. Mañana conduciré contra el viento, con un kilo de manzanas en el asiento de al lado y las canciones de Quique González. Y ahora todo está bien. Incluso la tristeza.
acecha el invierno como una manada de leonas.sansebastián.abril2006
