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miércoles, diciembre 12

Era la vida, imbécil.


Te dije dame las armas para sobrevivir al invierno
si debo llegar a los lugares en los que nunca
hemos estado. Tal vez sólo necesites
una tarde de alegría, dibujar huellas en la nieve
o un poema arrogante y bravo.
Es la vida, también decías. Y acostumbrarse
al ruido apenas perceptible pero constante
de los días al quebrarse, las luces de las fábricas
que custodian la carretera guerreando
contra la mañana, tus brazos como raíces
cuando aprietan fuerte para no decir basta
o todas las noches en las que el insomnio
es un león indomable.

Después te miraré mientras duermes,
la luna en tus escápulas,
y entenderé la fortaleza que reside
en el interior de la madera,
capaz de admitir la lluvia durante años,
día tras día, antes de combarse.



viernes, noviembre 23

Quién va a regar el ramo cuando pare de llover


Sólo somos mar
y la certeza de los días
que no olvidaremos,
el latido de la ciudad
que nos habita,
la respiración agitada
de sentirnos vivos,
las coordenadas precisas del lugar
en el que nos enamoramos
por vez primera.

Sólo somos mar
porque nuestra piel
está recubierta de una
coraza de salitre
y cuando te beso
siento tan intenso ese sabor
que no puedo evitar
morirme de miedo.

Tú dices iré
pero no basta,
(es el océano quien domina
la tierra y no al revés).
El nordés barre la superficie del mar
hasta alcanzar la orilla.

Me habría desprendido de ti
antes de que la luz del sol
lamiera tus perfiles
si hubiera tenido huevos.  
Y te habría dejado marchar
mientras escuchaba
una y otra vez
quién va a regar el ramo
cuando pare de llover.
Entonces nadaría por las mañanas
para intentar olvidarte
y pasaría las tardes
bebiendo cerveza
y echándote de menos.
Y miraría el mar para verte.
Y miraría el mar.

Sólo somos mar
y amanecer,
la primera página de una novela
de Lobo Antunes, ese momento
del día en el que nos mentimos
creyéndonos invencibles,
el corazón cansado de batir,
el grito de un suicida
en mitad de la noche,
un taxi libre al acecho
que recorre lentamente
las avenidas del centro,
los restos del naufragio.

Sólo somos mar
y algunos mapas,
la algarabía de la fiesta,
una película mientras llueve,
el nacimiento de un hijo,
un poema de Karmelo Iribarren
(cualquiera),
el significado preciso
de ciertas palabras.




domingo, noviembre 11

Que me cunda el pánico


Que me cunda el pánico y la tormenta
arrecie en la tarde que es leer y follar
y el pecho hecho jirones, la brecha
donde escondía las palabras y el viento,
la sangre manando a borbotones
y arcilla sus caderas en las que verter
lágrimas o petróleo, el vestidor donde
guardaba los disfraces de quien no era,
en su boca mi nombre cuando temblaba,
un acorde menor y todas las noches para
acariciar cicatrices, mío el tiempo que le sobra;
si éramos algo, usted y yo, si éramos algo
parecido al mar, a una sonrisa o viajar al sur.  



martes, octubre 30

Quiero romperte


El patio interior de la casa
huele a hierbabuena.
Y alguna de mis camisetas
aún huele a ti.
El último disco
de Sharon Van Etten
suena en la cocina.
Y me parece un coñazo.



martes, octubre 16

Y ahora, ¿quién va a cuidar de ti?


Escuchar una y otra vez ese jodido disco de Damien Jurado.

Volver a ver alguna de las escenas de La Gran Belleza,
como la de la muerte de Ramona.

Pasar la tarde colocando los libros en las estanterías
del salón según la ley de la buena vecindad.

Fuimos tan torpes que tratamos este amor
peor de lo que lo trató el tiempo.




viernes, octubre 5

Ella dijo que todas tus palabras están equivocadas

Ven a romperme
el corazón otra vez
y hazlo con una sonrisa
o mientras me abrazas.
Dime que te vas,
que no puedes soportar
esto que se parece
a mi vida. Que nunca
has estado, que nunca
volviste en realidad.
Ríete de mí,
llora en silencio
frente a los espejos,
comenta por ahí,
en voz baja a mis espaldas,
que no soy lo que parezco
y los andamios
se tambalean
apenas sopla el viento.
Que el tamaño sí importa
y en el amor soy
egoísta. Que estoy lleno
de defectos y de miedo,
y, en verdad,
nunca me quisiste.
Que te gustan más altos
o con más dinero. Que ya
no te hace daño
ni te lo hará jamás
que me muestre indiferente.
Que no eres única para mí
y, con tenerte
un minuto, me basta.


jueves, septiembre 20

Dime dónde encaja todo este amor

El estómago vacío.
El silencio (y las palabras
que lo nombran).
Rotos por la risa de A.
O por un par de canciones
de Samuel Ervin Beam.
Cuando piensas qué buenas
son, qué tristes. Y te agarran
del brazo para llevarte lejos,
durante horas. Tiran fuerte
las hijas de puta. Y te dejan
ahí afuera, en medio de tanta
gente. Sin ti. Y no vuelven
contigo cuando intentas regresar.



días

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