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lunes, junio 16

tus pies cansados

Si vinieras esta tarde y tus pies cansados anochecieran descalzos junto a los míos, la primera tormenta de la primavera nos encontraría aquí sentados y tu voz como el anuncio de los días amarillos y las noches junto al fuego y la tarde sería una locomotora de carbón y el ruido de las bielas la música que acompañase al sol cuando rueda por el filo de la montaña. Un avión se empeña tercamente en ser algo más que un punto insignificante seguido por una estela que va desvaneciéndose, perfectamente recta y perfectamente blanca en este cielo azul que todos vemos y que ni es cielo ni es azul. Lástima grande que no vaya a ser eterna esta belleza.

el ruido que la puerta de un coche hace al abrirse.gijón.febrero2006

martes, abril 8

hoy cambio tus manos por esta tarde

Un avión despegaba en ezeiza y yo me perdía una vez más por las calles del barrio judío de girona. Descubrí rincones pintados en sombras, banderas inocentes y olores de verano en la tarde de mayo. Al costado de la catedral, un par de huevos con chorizo y dos cafés. Canciones. Un libro de palabras afiladas y certeras.
Detengo el tiempo sentado junto a un árbol del que, como tantas otras veces antes, desconozco el nombre. De sus brazos el viento desprende pequeñas flores marchitas que dormitan en los pliegues de mi camiseta. Colgados de la alambrada, tendiendo hacia sus senos blancos, en la mañana de lisboa, las latas oxidadas. Fin de capítulo.
Se fue. Creo que se fue. Sí. Se marcharon el dolor, las fuerzas y las ganas de echarte de menos.
Hoy cambio tus tetas por esta tarde. Y la marea de tu vientre por los tejados de la ciudad mecida en siesta.

el ruido que la puerta de un coche hace al abrirse.girona.mayo2006

sábado, marzo 1

cierra los ojos hasta que se haga de noche y yo me haya ido

cuando te conocí fumabas treinta cigarrillos negros cada día y hacías el amor igual que follabas y, a veces, llorabas y, otras tantas, reías a carcajadas como manzanas y me abrazabas por la espalda, susurrabas compra dos billetes a praga y llévame contigo, no respetes las señales de tráfico, abandóname desnuda a las puertas de la ciudad vencida, escríbeme una canción que sea tan buena como maligno, no me regales jamás un bote de colonia, dame de comer con tus manos, cierra los ojos hasta que se haga de noche y yo me haya ido.

el ruido que la puerta de un coche hace al abrirse.gijón.febrero2006

jueves, diciembre 27

dentro de cinco minutos serás el aire

Si nos despertamos y hace frío, te levantas desnuda y protestas. Pero sonríes. Buscas entre los cadáveres de la ropa en el suelo un jersey, una camiseta, tus calcetines y desapareces. Pero sonríes. Vuelvo a quedarme dormido y, de repente, siento encima de mí el peso de tu cuerpo y abro los ojos con pereza. Me miras. Me besas. Y sonríes. Dentro de cinco minutos serás el aire.

el ruido que la puerta de un coche hace al abrirse.gijón.febrero2006

viernes, abril 27

trepa por las paredes blancas de la habitación la sombra de tus manos

la sombra de tus manos trepa por las paredes blancas de la habitación y acaricia mi piel un segundo después que tus manos. Cierro los ojos y te veo, los abro y desapareces en la noche más oscura del invierno. Te vas y queda el sonido de tu respiración, tu boca entreabierta, la forma en que te mueves encima de mis caderas y buscas y buscas y, a veces, encuentras y sonríes. Tus brazos me atrapan y me sueltan en un abrazo certero de serpiente. Empieza a sonar una canción de charly garcía y te miro a los ojos y alcanzo tu ombligo y encuentro el camino hacia la ciudad que me muestras y esa luz tan blanca y tu cuerpo que tiembla y la vida se apaga, los relojes destrozados entregan el segundero en las paradas de autobús de la ciudad, perros hambrientos ladran lamentos moribundos a la madrugada y cientos de pájaros, abatidos en pleno vuelo, caen muertos al suelo.

el ruido que la puerta de un coche hace al abrirse.gijon.febrero2006

domingo, enero 21

quién eres cuando no estás

quién eres cuando no estás, cuando te mueves en las calles de la ciudad de noche, tus pies descalzos en las aceras recién regadas, hablan de ti los tipos del camión de la basura, tu cuerpo reflejado en los escaparates, envidia de los maniquíes que, furibundos, mueren desmembrados, un brazo, una pierna, la cabeza que rueda por los suelos y hace un ruido -cabecita hueca- de cartón piedra contra asfalto. Quién eres cuando vuelves y abres la puerta del día después de traspasarla en humo, cuando me hago el dormido y ríes a carcajadas que convocan a la lluvia y a los pianos en los balcones, cuando te quitas la ropa para vestirte y buscas tu sonrisa en mis brazos, enciendes un cigarrillo con los ojos y sabes a café y a luz de farola solitaria en el callejón sin salida donde aquella noche tanto te divertiste crucificándome.

el ruido que la puerta de un coche hace al abrirse.barcelona.julio2006

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