domingo, marzo 18

Helicópteros


Si busco convertir
tu cuerpo en palabras
encuentro decenas.

Busco entonces algo,
no sé bien de qué se trata,
en el aire que te rodea.

Pongamos el perímetro
a diez centímetros de la piel,
como se rastrea en la costa
el cadáver de un ahogado.
(Dos palabras, quizás,
difíciles de encajar
cuando se supone que es este
un poema de amor).

Busco, en resumen,
palabras ahogadas
a menos de diez centímetros
de un cuerpo
que es el tuyo.

Para definirte
geográficamente.

Perfil de cuerpo.

Perfil de costa.

En lugar de helicópteros
cuento con dos manos
y pienso,
mientras te sobrevuelo,
costa maldita,
qué cantidad de palabras.

berlín.marzo2011

jueves, marzo 1

Me hacía arder


Dejar la luz prendida,
tal vez todas las bombillas de la casa,
mientras los taxistas en la calle
aguardan en silencio
y la tarde se muere en grises.

Verte desaparecer de pronto,
como un fogonazo,
fundido en negro
y tu risa que se aleja
por acción del efecto doppler.

Sentir en el pecho
el mismo dolor que Cubero
aquella tarde en la plaza de Colmenar.

Reconocer que nunca
tuve huevos para decirte

el modo en que mirabas a la cámara
en la fotografía en blanco y negro
que tenías en la estantería,
junto a tantos libros pendientes,
me hacía arder.

gijón.diciembre2011

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