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domingo, agosto 25

Óxido

Que te marchabas, dijiste.
Y los ruidos de la calle
invadieron las habitaciones
de la casa entera y las esquinas
se cubrieron de serrín
y de virutas de óxido. 

jueves, agosto 8

Incendio

Sentado en un banco del parque 
mientras A., de pie al lado de un columpio, 
le pregunta a un niño si puede jugar 
con él. Un hidroavión vuela por encima 
de nosotros en descenso hacia el mar 
para llenarse las tripas y apagar el incendio, 
algún incendio. Sentada junto a mí, 
una mujer vestida con ropa deportiva 
ajustada grita ¡chocolatina! y, de entre 
los arbustos, aparece un pequeño 
perro escuálido y marrón de ojos saltones 
y orejas puntiagudas. Caigo en la cuenta 
de que hace horas espero la respuesta 
al mensaje que, al fin después de días, 
me decidí a escribirte esta mañana. 
Para apagar el incendio. Algún incendio. 

sábado, abril 27

Niños

El silencio del amanecer
un segundo antes
de que la ciudad
se encienda.
La maleta siempre
a medio hacer.
El autobús escolar,
a esa hora en la que
engulle niños
aún dormidos
en las aceras.

Y el autobús escolar,
después,
a esa hora en la que
escupe niños
ya imparables
en las mismas aceras.

sábado, abril 20

Supermercado

La vida es no
encontrarnos, reducir
cada contacto
de nuestros dedos,
nuestros ojos,
nuestras bocas
a la lluvia que barre
el limpiaparabrisas,
a la punta del pie
que golpea impaciente
el suelo en la cola
del supermercado,
a un mensaje de voz
que imagino encendido
y brutal; pero no lo es.
Sólo estoy borracho y
terriblemente terrible
y desenfocado.

martes, abril 9

Tiempos

Vamos a pasar
una temporada sin putas
en el tren, decías siempre
que se acercaban
tiempos difíciles.
Robaste la frase
de un libro de Javier Pastor
y te gustaba usarla.
Te reías al escucharte.
No importaba que
se acercaran tan a menudo
tiempos difíciles.

Y te pasaran por encima.

viernes, marzo 29

Umbrías

Después de tantos días
con las velas al pairo,
paseando en silencio
por calles de la ciudad
que no conocía,
comiendo alimentos
crudos y fríos,
esperando inmóvil
a que llegue el sueño,
como un cazador inexperto;

después de todos estos días,
que duraron lo mismo
que otros, pero se hicieron
tan largos, encuentro
al fin descanso
en las umbrías
que siempre me ofreció
tu cuerpo y, justo antes
de dormir, en ese instante
que a la mañana siguiente
no recuerdo, brotan un par
de versos de Benjamín Prado
que decían, más o menos,
¿para qué quiero conocerte
si te puedo aprender?

jueves, marzo 21

Perros

Tenías los ojos tristes
a este lado de la ventana.
Al otro el mar, la lluvia,
el viento, los perros
de ninguna parte
destrozando la tarde
a dentelladas. Tenías
los ojos tan tristes.

miércoles, marzo 13

Café

En la sala de espera del dentista.
Las revistas de divulgación científica
ordenadas sobre una mesa.
Las de la prensa del corazón en otra.
Suena en la radio una canción
de Florence and The Machine.

Los coches y los paseantes aparecen
y desaparecen en el cristal de la ventana.
Toco mi mejilla izquierda con la yema
de los dedos en el punto exacto
donde anoche me dolía. Apenas pude dormir.

Pensé durante horas en las cosas
que quería hacer hoy. Pensé en despertar
por la mañana, ir a la cocina y besarte en los labios.
Me gusta el sabor del café en tu boca.

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