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lunes, abril 26

la ciudad jamás se detiene

Sentado en la mesa de mármol de un bar frente al Cantábrico.

Tomando un café solo.

Mirando veinticuatro fotografías.

Leyendo.

Escayolado tras la ventana de un edificio levantado en una ciudad que jamás se detiene.


Ahora somos más grandes. En esta casa ya no cabemos. Debemos marchar y dejar atrás sucios los cristales de las ventanas, abiertas las puertas de los armarios y desgoznadas, cenicientas las huellas de tus manos en las paredes blancas de la habitación cuando te apoyabas en ellas y me dabas la espalda y las sirenas de los barcos sonaban cada mañana tan cerca, que a veces me despertaban, de pronto, y me mataba el miedo de pensar, entre el sueño y la luz, que la proa de alguno de ellos partía la cama en dos. Los yonquis del barrio, prematuramente envejecidos, aporreaban la puerta del vecino y gritaban amenazas terribles y sangrientas para después, tirados en el suelo o sentados contra la pared o nuestra puerta, llorar plegarias patéticas. Desnudos frente a los espejos convertíamos suicidios en promesas y reíamos abrazados. No quisimos saber entonces que alguna que otra ostia nos caería.

Vendimos todos los libros, los tuyos y los míos, y al aire de la tarde antes de la tormenta, las cenizas de lo que dejábamos de ser, crisálidas arrugadas, sustancias volátiles e inflamables, volaron una tarde camino de las afueras de la ciudad, que es el lugar donde reposan los despojos de todo aquello que soñamos y nunca se nos ve cumplido.
cimadevilla.febrero2010

miércoles, septiembre 26

ella dijo por mí como si te vas a curar la sífilis con mercurio

Ella dijo por mí como si te vas a curar la sífilis con mercurio. Ella dijo que lisboa se construyó sobre siete colinas. Igual que roma. El día de todos los santos de mil setencientos cincuenta y cinco un terremoto reventó las calles que llegaban hasta la orilla del tajo, convirtió en escombros los pedestales de las estatuas, incendió las casas de alfama donde vivieron los marineros que viajaron con vasco de gama, hizo llorar de miedo a pescadores y calafates en belem, brillar los dientes podridos de los corsarios que acechaban en el estuario, temblar las tierras de Portugal y de España, tambalearse las piedras de la iglesia en la calle donde naciste. Ella dijo un terremoto le otorgó a lisboa una segunda oportunidad.

Ella dijo que el verano en lisboa es frío y arrugado, dijo quiero coger el veintiocho, camino de graça alcanzar las puertas del castillo de san jorge, quiero ver los muros blancos de la ciudad desde la cerca moura, tomar una cerveza en el mirador de adamastor barbudo insensato que perdió la cabeza por tetis sirena cantante nereida desnuda, quiero leer en voz alta las frases escritas en las paredes, maldecir a los hombres grises cerdos hijos de puta de la pide que tienen en las manos balas y mentiras, quiero comprar una docena de claveles rojos en un puesto del rossio y que tú no estés aquí y que esta tarde sea abril veinticinco mil novecientos setenta y cuatro, grandola vila morena terra da fraternidade, quiero gritar gol de verde y de blanco en alvalade, quiero escuchar un fado mozambiqueño en las cuestas del barrio alto, amalia, rodrigues, cristina, branco.

Ella fumaba en la ventana de espaldas, desnuda y sucia. Y dijo, ya ves, por mí como si te vas a curar la peste con sangrías.

las moscas no saben volar en círculos.lisboa.julio2007

miércoles, agosto 29

las linternas de la guardia civil

Cuando tengas dinero regálame un anillo. Siento que esta noche me acostaría con cualquiera si así fuese capaz de anestesiarme un poco. ¿Quieres que duremos para siempre? Si te quedas conmigo te enseño a navegar. Duele. Duele y no soy capaz de arrancármelo. Desnuda a mi espalda miras el mar como yo leo el periódico que acabamos de comprar. Desnuda me abrazas, me besas, buscas el sabor de un cuerpo en una playa mecida por el aliento cálido de un viento que nace en tierras de otro continente. Y yo necesito escribirlo para que jamás se me olvide. Esta noche no sirven las canciones ai guet sou taier of misin yu ni una película a oscuras en un cine en ruinas si te quedas conmigo te enseño a navegar. Agárrate fuerte a mí maría. Esta noche nada sirve porque no estás. Ni que el madrid haya vuelto a jugar bien. No estás. Desnuda me haces a medias un amor torpe de manos torpes que son las mías. Cuando no tengas nada dame una esquina de tu boca. Nada. Dos cervezas, un mojito y el primer disco de manu chao. ¿Tú crees que hará demasiado calor en la furgoneta? Un cocinero que se parece a keith richards, con la t tómbolo y trafalgar, lengua de tierra que une una antigua isla o un islote con el continente. Diez tipos gritan y empujan un elefante atrapado en la arena con seis tablas de surf atadas al lomo. Más. Más. Más. Cuando estoy solo en casa a menudo abro las puertas de tu armario. Duele. Lo intento aunque ya sé que no voy a ser capaz de arrancármelo. Hasta el lunes por la noche. Vendrás. Abiertas las puertas traseras a tu espalda el mar. Yo te miro ojos borrachos manos de vértigo. Después escaparemos del viento y veremos anochecer. Sabes a sal. Sabes a sal. Sabes a sal. Yo te miro salir desnuda del agua. Cuando no sepas qué hacer vente conmigo. La luna que crece, un faro que te muestra, los pecios de una batalla contra los ingleses, una estrella sin brújula y las linternas de la guardia civil que gritan que tenemos que irnos de aquí. Y no termino de creer que estemos en el sur, que estemos juntos, que estés conmigo, que te sientes a mi lado en vez de hacerlo en cualquier otro lugar de la playa, que conozca tu nombre aunque nunca lo use para llamarte. Necesito escribirlo para que no se me olvide. Necesito escribirlo para poder arrancármelo. Siento que esta noche me acostaría con cualquiera si eso sirviera para anestesiarme un poco. Yo conducía camino de puerto lápice molinos de viento gigantes de energías alternativas y tú dormías en la parte de atrás de la furgoneta. Pero luego no digas que no sabes lo que haces. Vámonos a casa. Meca: lugar que atrae por ser centro donde una actividad determinada tiene su mayor o mejor cultivo.

las moscas no saben volar en círculos.gijón.agosto2007

martes, julio 31

joni

a veces sin palabras intento explicarte que tengo las entrañas sujetas al cuerpo con alfileres, que si alguna vez no hice las cosas bien fue porque no quise, y eso no conlleva penitencia alguna, que cuando follamos como lo hicimos anoche, bajo las uñas me queda el sabor de tus ojos hasta la náusea, que adelanto pisando líneas continuas sólo por el gusto de dejar atrás bemeuves, que soy una habitación y una ciudad y un billete de diez euros olvidado en el bolsillo del pantalón y un tejado y un nido de gaviotas y una playa y tu lengua en el borde del bote de la miel, que soy, que si en mi espalda arroyas lluvia de otoños caducifolios que no quiero olvidar, me descubro cantando ai never zot dis laif guos posibol y entonces una pared, un mapa y cualquier lugar de un mundo en el que estéis tú y una cerveza. Yor de yelou verd aif bin güeitin for.

las moscas no saben volar en círculos.gijón.julio2007

días

cuadernos