sábado, octubre 5

El Libro de los Principios se presenta en París

Mis amigos, los que más saben de libros, no sólo me perdonan, me llevan a París. Será noviembre. Será el frío de una Europa aún no conquistada, atravesando en la noche las montañas que son frontera antes de aparecer dibujada en los mapas, los últimos de las Brigadas Internacionales aturdidos en los Campos Elíseos, la línea Maginot que resiste, el Parque de los Príncipes al atardecer, las canciones de Charles Aznavour sonando una y otra vez en el Pioneer del cientoveintisiete, el viaje a Burdeos en el noventa y tres, La reina Margot, Perico mucho antes que Induráin, la muerte de Vallejo en abril, seguramente nadie después de Nadal, cualquiera de Guédiguian en sesión de tarde, Morrison y sus demonios, En la ciudad sin límites para engañar a todas con Ana, el esqueleto de la noria dibujado en el cielo del Trocadero, una casa sin calefacción donde vivió una pareja de inmigrantes yugoslavos, cuando Yugoslavia era un país y París el mundo, esta francofobia heredada de españolito de bien, el primer beso en el aparcamiento de una discoteca a las afueras, De latir mi corazón se ha parado, aquellas noches de un verano que no volverá a suceder, el hombre que hace lo que hace, dice lo que dice y después se aguanta, Zaz cantando bajito en una esquina de La Marais, la buhardilla de Vila-Matas, ahora Rocamadour y la gente que aprieta desde abajo el tubo del dentífrico, una postal con la Torre Eiffel velada por la niebla, esculturas de Rodin en salas de un museo con las paredes pintadas de humedad, el día que los alemanes, todos vestidos de gris, entraron en la ciudad, tú llevabas puesto un vestido azul y estabas preciosa, o algo así. París. Más allá de un norte lejano en el que un otoño haya estado. Uno de noviembre de dos mil trece. Viernes. Cuando se enciendan las farolas. En el catorce de Rue Rouvet. Centro Asturiano. Tres suicidios y un mar de piedra pómez. El Libro de los principios. Gracias Su. Gracias Javis.



Fotografía de Javier Vicente


días

cuadernos