cada hombre tiene su tiempo. Cada noche espera la llegada del frío. Porque la única revolución pendiente es la de las palabras, seamos valientes. Arder en una llama infinita. Y tu nombre como fuego azul permanece invisible en la palma de mi mano y duerme en la habitación, olvidado entre las páginas de los libros malditos y culpables. Una gata rayada de ojos de miedo busca el calor que la noche le niega encaramada al capó del coche. Y los perros, animales sin tiempo, no ladran. Con ojos ciegos se rascan detrás de las orejas y su aliento, visible tan sólo un segundo, es el heraldo de la madrugada.
el invierno acecha como una manada de leonas.gijón.marzo2006
el invierno acecha como una manada de leonas.gijón.marzo2006
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