viernes, diciembre 14

supongo

Supongo que vivir instalado en la tristeza es una forma de vivir tan buena o tan mala como cualquier otra. Y, sin duda, la más sincera.

Supongo que nadie escapa porque nadie puede dejarse atrás. Es una quimera. Huyes de una canción, de una esquina en la ciudad, de un recuerdo, de unas manos, de una tarde... de nada más. Cambias. Y cambiar requiere dosis de inconsciencia que aturden cuando estás quieto. Cambias.

Yo cambié una vez. Dos. Tres. No recuerdo. Yo cambié una vez. Y, si no me hubiera servido de nada, al menos me sirvió para verme en tus ojos.

montando estanterías.gijón.marzo2007

1 comentario:

Laia dijo...

En ocasiones hay que dejar aflorar la inconsciencia.

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