María baja corriendo las escaleras porque llega tarde y tropieza. Se agarra a la barandilla para no caer y desde la oscuridad del portal alcanza la luz de la tarde en la calle. Encadenada a una farola, Larreina aguarda paciente. Larreina, todo junto. María pedalea con ánimo por la avenida y encuentra dos semáforos en verde, tres en rojo. Cuando la luz es ámbar, siempre frena. Se encienden las luces de los escaparates, abren algunas cafeterías, cierran las escuelas. Es la primera tarde del otoño, piensa María, mientras es adelantada por un camión de bomberos que circula a cuarenta kilómetros por hora. Anochece cada tarde tres minutos antes que el día anterior. Así hasta alcanzar la estación seca de diciembre.
umdpp.formentera.mañana
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