martes, agosto 24

Tal vez llegó el momento de escapar

He encontrado un par de zapatillas debajo de la cama. No sé cuánto tiempo pueden llevar ahí. Reconozco que hace muchos meses que no limpiaba. Estaban cubiertas de polvo. Y no son mías. Compré esta casa hace seis años, si mal no recuerdo. Sin muebles. Compré esta cama y este armario. Los monté yo mismo. No olvidé un par de zapatillas debajo de la cama después de montarla y no he pasado seis años sin limpiar debajo de ella. No. No son mías. Son unas zapatillas de deporte de la marca hummel del número cuarenta y seis, mi número. Negras y rojas y con la suela de plástico verde y rojo. Jamás las había visto. No son mías. Dentro de la izquierda, doblado en cuatro he encontrado un papel. Escrito a máquina leí tal vez llegó el momento de escapar. Sin firma. He dejado la escoba apoyada contra la pared y me he sentado encima de la cama, sobre el rectángulo de luz que desde la ventana pinta en diagonal el edredón. Después de leer un par de veces más la frase y mirar a las zapatillas inocentes inertes en el suelo junto a la mesilla, me he puesto de pie. En la acera de enfrente, un tipo en chandal corría sorteando los coches aparcados. No se ha detenido en los semáforos en rojo. He seguido con la vista su carrera hasta que ha desaparecido en una esquina. ¿De quién son estas zapatillas? ¿Quién las ha puesto debajo de mi cama? ¿Por qué tienen un mensaje escrito? ¿Son mías? ¿Son para mí? ¿De qué o de quién tengo que escapar?
cimadevilla.abril2010

1 comentario:

Salud y otras cosas de comer dijo...

pues no es mala idea escaparse...huir a dónde todo los pájaros sean más de colores...
un abrazo

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