viernes, marzo 29

Umbrías

Después de tantos días
con las velas al pairo,
paseando en silencio
por calles de la ciudad
que no conocía,
comiendo alimentos
crudos y fríos,
esperando inmóvil
a que llegue el sueño,
como un cazador inexperto;

después de todos estos días,
que duraron lo mismo
que otros, pero se hicieron
tan largos, encuentro
al fin descanso
en las umbrías
que siempre me ofreció
tu cuerpo y, justo antes
de dormir, en ese instante
que a la mañana siguiente
no recuerdo, brotan un par
de versos de Benjamín Prado
que decían, más o menos,
¿para qué quiero conocerte
si te puedo aprender?

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