"... en pequeñas reuniones en los palmerales, bueyes perdidos sin yugo contaban en voz baja sus secretos a las garzas. Ellas, a cambio, les limpiaban la gruesa piel de moscas. ¿Cómo puede medirse la fuerza de un ciclón capaz de arrancar árboles de raíz y abandonarlos tumbados en la tierra como cadáveres vencidos en la derrota menos honrosa, árboles caídos cansados de siglos?.. "
apuntes de un ajedrecista.trinidad.diciembre2008
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