lunes, octubre 12

De esta no sales

¿Cuántas personas en esta ciudad duermen ahora despreocupados sin saber que morirán mañana?

Rodolfo estaba de pie frente a la ventana y observaba las azoteas sucias y las luces de los pocos coches que, veloces, circulaban por las avenidas desiertas en las últimas horas de la madrugada. ¿Cuántas?, volvió a preguntarse.

Anoche, sin necesidad de ir más lejos, yo no lo sabía. Y Laura, la noche anterior, tampoco lo sabía. Al menos negó con la cabeza cuando se lo pregunté. Dime una cosa, niña, ¿sabías anoche que hoy ibas a morir?

Me quedan unos cuantos recuerdos desdibujados, de perfiles imprecisos. No creo que sea culpa lo que siento, lo que anda arañándome las entrañas; pero sí, tal vez, pesar porque las cosas podían haber sucedido de un modo distinto. Si cierro los ojos, observo los cabellos rubios de Laura, oscurecidos por el sudor y pegados en la frente enrojecida, el dolor que sus uñas provocaron en mis antebrazos al clavarse en la piel, la fuerza de sus músculos que lentamente fue desvaneciéndose, el ruido del hioides al quebrarse y el olor que la muerte depositó en su pecho.

Confesé que lo había hecho y ellos no preguntaron los motivos. El soplapollas del abogado, mirándome a los ojos, dijo: si el cuerpo no aparece, tres años menos de cárcel. Y qué cojones me importa. La tiré al mar desde el acantilado. No va a ser fácil que aparezca, de todos modos.

Confesé esta mañana. Y ahora yo también estoy muerto.

Cuando la furgoneta se detuvo, uno de los policías, el más joven, me dijo tápate la cabeza con la cazadora, vamos a salir y hay un montón de gente ahí fuera. No lo hice. Se abrió la puerta trasera y simplemente fijé la vista en mis zapatos. Pensé que eso sería suficiente.

Os prometo que no escuché nada. Ni el disparo. Estaba tendido en el suelo, boca arriba, y de pronto sentí en el estómago un dolor nuevo, un dolor que nunca en la vida había sentido. Tenía la camisa llena de sangre caliente. Uno de los policías, el más viejo, se arrodilló y me dijo, al oído, ha sido el padre de Laura. De esta no sales.

cimadevilla.octubre2009

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