viernes, junio 18

Un frente frío procedente del norte

La radio anunció la llegada de un frente frío procedente del norte. Marta apagó el receptor y siguió escribiendo. Odiaba saber que el invierno se acercaba. La ciudad latía despacio en la calle y los taxistas aprovechaban el descanso en la cola del aparcamiento para leer el as apoyado en el volante.

Jaime despertó sobresaltado. Se sentó en la cama y comprobó la hora. Intentó recordar lo que estaba soñando pero se le escapó de las manos como un pez recién salido del agua. Se puso en pie y abrió la ventana. Por la calle se acercaba un taxi amarillo y negro. Encendió la radio. Anunciaba la llegada de un frente frío que tardaría días en abandonar la ciudad.

Marta terminó de escribir y envió el mensaje. A partir de ahora, todo en su vida sería diferente. Apagó el ordenador, llamó a un taxi, cogió la maleta y salió de casa. Al aeropuerto, por favor. Es mala hora, señorita. Hay mucho tráfico. Nos llevará tiempo. No importa. No tengo prisa. Como usted diga.

Jaime se duchó. Después de peinarse, recogió el pelo en una coleta. Frente al espejo seguía intentado recordar el sueño, sin éxito. Llegó a la cocina. Abrió la puerta del frigorífico. La cerró y decidió bajar a desayunar al bar. Entre el montón de ropa tirada en el salón, rescató una chaqueta de chandal que compró en un mercadillo de Bangkok el mes pasado. Subió la cremallera, cogió el ordenador y las llaves. Cerró la puerta y bajó las escaleras. Pidió lo de siempre y se sentó en una mesa para dos, lejos de la puerta de entrada. Sacó un ducados de la cajetilla y, mientras buscaba el mechero en los bolsillos del pantalón, encendió el ordenador.

cimadevilla.abril2010

No hay comentarios:

días

cuadernos