miércoles, septiembre 29

Lugares en los que escribir

Jorge sostenía que el mejor sitio para escribir era una estación de autobuses. Ramiro contradecía que el lugar más inspirador era un aeropuerto. Por último, Olga afirmaba que, de todos, el que más a menudo frecuentaban las musas era una estación de trenes. Jorge tenía cuarenta y un años y, hasta la fecha, había escrito dos novelas y un libro de relatos. Ramiro criticaba libros de poesía en el semanal de un periódico de provincias y, en un cajón de su escritorio, aguardaban, presas por el miedo de su autor, las galeradas de una primera novela. Olga dirigía un taller literario en ediciones semestrales y buscaba editor para su tercer libro de poemas.

La vieja estación de autobuses de Pamplona, decía Jorge. La tecuatro de Barajas, contestaba Ramiro. La estación central de Manhattan, concluía Olga. Escenarios nacionales, Olguita, respondía Ramiro con media sonrisa previa al sorbo de un tinto de la ribera. En Nueva York puedo enumerarte cien lugares literarios. Ser escritor en la gran manzana está chupado. Pero, por ejemplo, en Lugo… Escribir algo realmente bueno en Lugo tiene un mérito de la ostia. Bueno, no sé qué opinarán los lucenses de tu comentario. ¿Qué tienen que opinar? Estamos hablando de lugares que te inspiren a la hora de escribir, no de la belleza de las ciudades. Ramiro tiene razón, Olga. Y por qué no pueden ser lugares de más allá de nuestras fronteras. Si es que las fronteras existen, claro. Por nada, supongo, porque se me acaba de ocurrir, por acotar, por tener un tema de conservación distinto la próxima vez que nos juntemos a comer: lugares internacionales en los que escribir un buen libro.
gijón.febrero2010

No hay comentarios:

días

cuadernos