lunes, enero 17

Te amé las tres cosas a la vez

Te amé como se ama una canción
o el recuerdo de una tarde
sentado frente al mar

o el olor de la gasolina.

Te amé las tres cosas a la vez, tal vez.

Te amé sin ser correspondido,
tienes esa habilidad
o fingiste muy bien
y solo me dejaste tocar
el relieve de cicatrices
las arrugas de tus labios.

Te amé en noviembre
como se ama en febrero
y no me importó.
Habría cambiado el orden del calendario
si así hubiera sido capaz de comportarme
como John Wayne. De no tener miedo.
Capaz de ser capaz, tal vez,
como lo fui años después
cuando tú ya estabas demasiado lejos,
a más de cien canciones de aquí,
de mí,
de un yo capaz sin miedo.

Y entonces te recordé para poder olvidarte,
que suena a canción de Cabrales,
aunque nunca pueda amar una de sus canciones,
como te amé en un diciembre que era mayo,
a sabiendas de que tú no me amabas,
o de que fingías no hacerlo, tal vez fingías,
tienes esa habilidad,
el relieve de cicatrices,
como te amé una canción de Battiato,
una de Balmes,
la de Earle que sonaba en el bar aquella tarde,
ai rimember joldin on tu llu,
sentado frente al mar.

O la noche que conduje en reserva
hasta que en el salpicadero sonó una de Ferreira
y las luces de la gasolinera me recordaron
que, tal vez, si tan capaz era, tal vez
convertido ya en Clint Eastwood,
había llegado el momento, la canción, el olor
de olvidarte.

gijón.diciembre2010.o mayo.

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