jueves, septiembre 29

Quedan los relojes


Quedan los relojes
armados hasta los dientes,
invencibles.
Y nosotros nada.
Como si nada.

Comemos fruta,
desertamos,
engañamos a nuestras madres
y a nuestras mujeres,
nos emborrachamos
hasta perder el sentido
y soñamos vidas
que ni viviendo siete.

Algunas noches se nos oye llorar,
aunque lo hacemos en silencio,
incapaces de sostener el personaje.

Somos padres abyectos,
trabajadores mediocres,
amantes egoístas,
amigos en los que confiar no se puede.

Y, a pesar de todo,
cada mañana cerramos los ojos
para perdonarnos
y nos mentimos creyendo ser
lo que no somos.

gijón.julio2011

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