sábado, diciembre 15

El libro de los principios. Una novela urgente.

Yo sé que mis amigos, los que más saben de libros, no me van a perdonar en la vida o, al menos, no hasta la cerveza siguiente, este ejercicio de vanidad y de urgencia. Ellos no entienden que no es por pecado ni por prisa, sino, más bien, para evitarle a esta historia la deshonra del olvido, el polvo y la humedad rampante que reina en las estanterías de bibliotecas de provincias o en la trastienda de librerías de viejo donde, abandonada a su suerte, moribunda y sin fuerzas, soportaría el paso de los años sostenida en vilo, con las puntas de los pies rozando apenas el suelo y los brazos apoyados en el cuello de dos obras maestras, pongamos, por aquello del orden alfabético, los Doce Cuentos Peregrinos, de García Márquez y Las Personas del Verbo, de Gil de Biedma; que, otra cosa no, pero los libros siempre han sido muy solidarios, muy de ayudarse los unos a los otros sin importarles la calidad literaria de sus páginas. Porque, cuando todo esto acabe y triunfe en el mundo la estulticia humana y el futuro sea un desierto inhabitado en el que se habrán destruido todos los soportes y plataformas digitales, sólo quedarán en pie, héroes capaces de permanecer inmutables y traspasar el tiempo como frontera, las historias impresas en papel. Y, para leerlos, bastará con tener buena vista y conocer el lenguaje en el que fueron escritos. Al resto, entre los que estará éste, les quedará la nada, ni tan siquiera el olvido, y así yo, cobarde escritorzuelo con ansias, o los que hereden esta tierra que hoy piso no tendremos que rendir cuentas ante nada ni ante nadie. No formaremos parte de la historia. Habremos sido tan solo un instante.

Gijón, diciembre de 2012



(Pinchar en la portada para iniciar la lectura del libro)

 

2 comentarios:

Berna dijo...

Lo leeré con calma, pero antes pido permiso para imprimirlo...el papel...me hago vieja.

Anónimo dijo...

No solo los libros son solidadios. Tú, José los has sido con " Tres suicidios y un mar de piedra pomez", donando los derechos de la venta, a la asociación que presido, Comité Ciudadano Anti-Sida de Asturias. Cuando el mundo sea un desierto, las generaciones recordarán y tendrán memoria, GRACIAS.

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