Quisiera no tener que regresar.
Hacerme a un lado.
Desaparecer.
Continuar escribiendo
cada mañana,
torpemente,
para desandar el camino
de vuelta a las ciudades que conozco
tan bien como conozco tus manos.
Donde no hay lugar
para el tedio;
pero sí para la tristeza.
cimavilla.frío2013.
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