Cuando llegas a casa,
después de trabajar toda la noche,
te desnudas en la penumbra gris
del amanecer
mientras escuchas los coches
que abandonan la calle.
Observas tus tetas en el espejo del
baño
antes de abarcarlas con las manos.
Buscas unas bragas limpias y
te pones la camiseta que
dejé tirada en el suelo del baño
antes de ducharme.
Llamas a tu madre, que responde
triste al otro lado del teléfono.
Te conformas con los dos dedos
del café frío que amarga
en el fondo de la cafetera.
Lloras en silencio una canción,
como para desprenderte
del recuerdo de la noche.
Imaginas que aún fumas.
Tumbada sobre la cama,
sin arroparte siquiera,
te quedas profundamente dormida.
cimavilla.alamanecer.

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