viernes, julio 10

Te recuerdo temblar

Si abro las manos, nada lo detiene.
Se eleva hasta confundirse con el cielo.
Avanza. Por momentos me recuerda
a la catedral de tu cuerpo
o a la temperatura del acero
que aún no ha penetrado en la carne.

Esta obsesión,
este miedo a los espejos
no se detiene con los años.

Te recuerdo temblar. Te recuerdo,
asustada, decirme lo siento.
Fueron los años del deslumbramiento.
Después te hiciste fuerte.
Aprendiste a silenciarnos.

Con el simple gesto de extender
los brazos y las manos hacia delante.
Cerrabas los ojos.
Los pies firmes plantados en el suelo.
Y sonreías frente al mar en calma.

La ciudad, sin saber por qué,
se detenía.
Y yo te amaba.

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