jueves, marzo 10

Las órdenes del viento


La tristeza de viajar en un autobús, casi vacío,
con la cabeza apoyada en el cristal.
¿Cuántas veces se ha repetido esa escena?

No es sencillo cumplir las órdenes del viento.

O abandonar el hábito de acostarse a las tantas.

Las obras en la calle que levantan las aceras,
el calendario de menús de la semana,
la literatura sin suspense, los sueños
en los que aparecen los amigos cuando estaban cerca.
En un contenedor abandonado en el puerto aparecieron
los brazos de todas las venus.

A veces me gustaría gritarte a la cara: es imposible.

Es imposible, joder, recuperar el tiempo perdido.

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