Amado, eres alto, fuerte y, déjame decirte, estás gordo. Tus piernas sufren y tus venas no pueden empujar la sangre hacia arriba. Necesitas reposo, bajar de peso y ponerte medias.
Amado regresó al cuidado de las ocho vacas, una de ellas a punto de parir, y tres semanas después volvió a la consulta del médico.
He adelgazado un poco, dijo mientras palmeaba la barriga; pero no he podido hacer reposo. Las vacas dan mucho trabajo. Y las medias, ya va a ver usted, no sé si algo me hacen. Amado destrabó el cinturón, desabrochó el botón y bajó, casi a la vez, la cremallera y los pantalones.
Eran de mi madre. Solo las usaba en invierno.
Las ligas le llegaban a media pierna y abrazaban el contorno del muslo de un modo grotesco. El médico pedía mentalmente que nadie abriese la puerta de la consulta en ese momento.
El desarraigo y el sentimiento de no pertenencia son las dos causas principales de la transformación de un profesional activo en un ser indolente e invisible. (Carmen Camarasa. Métodos cualitativos para el correcto desarrollo de raíces. Ed. Palabra. Valencia. 2000).
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