viernes, marzo 31

Prometo no mostrar piedad

Me preguntaba cómo sería
la curva lenta de sus caderas desnudas
en las que apoyar la palma de mi mano,
el sabor de su sexo dispuesto o
el sonido de su voz ronca
    después,
apenas audible.

Aprenderé a desnudarla.

(Un controlador aéreo decide
    en segundos
qué avión debe aterrizar
y cuál partir).

Y no pienso moverme.
Pondré cuidado en respirar despacio.
No sabrá de mí nada que no se pregunte.

Pero, si baja la guardia, prometo
no mostrar piedad. 

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