jueves, mayo 24

Peces que se movían siguiendo la vibración del agua

Cuando fui y tú venías
y era tarde ya para preparar la cena
y dejábamos que el amor se fuera
ajando y tus manos ya no eran manos,
eran peces que se movían
siguiendo la vibración del agua
y no conseguían atraparme
y yo no conseguía atraparlos
y las fotografías ya no decían nada
y en el ojal de la solapa no había
clavel ni sangre, ni un gesto claro
de valentía o de desasosiego
y la noche era un túnel interminable
que conducía a un amanecer desconocido
y yo sólo buscaba refugio a oscuras
en un poema para poder convertirme,
sin miedo a ser visto, en la bestia que soy.

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