lunes, junio 16

tus pies cansados

Si vinieras esta tarde y tus pies cansados anochecieran descalzos junto a los míos, la primera tormenta de la primavera nos encontraría aquí sentados y tu voz como el anuncio de los días amarillos y las noches junto al fuego y la tarde sería una locomotora de carbón y el ruido de las bielas la música que acompañase al sol cuando rueda por el filo de la montaña. Un avión se empeña tercamente en ser algo más que un punto insignificante seguido por una estela que va desvaneciéndose, perfectamente recta y perfectamente blanca en este cielo azul que todos vemos y que ni es cielo ni es azul. Lástima grande que no vaya a ser eterna esta belleza.

el ruido que la puerta de un coche hace al abrirse.gijón.febrero2006

1 comentario:

Laia dijo...

No hi ha res que duri per sempre. Un petó.

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