lunes, julio 7

nEGRO

Yo conozco a María antes que Nicolás. Y conozco a María antes que a Nicolás. María tiene arrugas en el remanso de los párpados y el pelo negro que es la fuente donde se nutre de tinta el tatuaje que lame el valle de su espina dorsal. María es lunes y, a ratos, viernes. Cuando sonríe escucho una canción de Counting Crows.

Hoy tomamos un café sentados en una mesa del bar más oscuro en la calle más estrecha de Ciudad. Digo María. Qué. Me gusta el color de tus ojos porque no sé cuál es. Se mira las manos. Hasta que cumplí los tres años no tuve nombre. Responde. Era la niña. Mis padres dicen que es injusto que otros elijan tu nombre. Me gustaban tanto las galletas que aprendí a decir maría. Tiraba con fuerza de los pantalones de mi padre, que por aquellos días medía seis metros, y gritaba quiero maría. De tanto repetirlo, mis padres me nombraron.

umdpp.formentera.hoy

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