Nicolás y yo nos emborrachamos como elefantes algunas noches de invierno y dormimos sueños pesados y desdibujados sentados en bancos de estación, abandonados a merced del viento que hiere la ciudad yerma. Las farolas que nos iluminan rielan en el río y lentamente alcanzan los meandros y las barriadas del extrarradio y se apagan y despiertan en el mar a la mañana siguiente, en los rincones del estuario donde la bruma se desvanece. Sin saberlo, aguardamos la llegada de diciembre.
umdpp.formentera.hoy
umdpp.formentera.hoy
0 comments:
Publicar un comentario en la entrada