sábado, enero 31

aDORMILADO

María se despierta a las tres menos cuarto de la madrugada. Ha vuelto a soñar con el vestido rojo. Poor Otis dead and gone. Pronuncia en voz baja el nombre de Nicolás y le despierta. Me despierta. María no habla del sueño que acaba de tener. Empieza a contarnos la historia del libro que está leyendo y nada se escucha en la noche. Ni tan siquiera la lluvia. Nada aparte de la voz apenas audible de María que habla de una posada en la falda de una colina frente al mar. ¿Qué mar? Pregunta Nicolás, adormilado. El único mar que nos está permitido conocer, responde María interrumpiendo su relato. Yo tengo las manos bajo la cabeza y miro el techo sin verlo. No creo que pueda volver a dormir antes de que el alba nos empuje fuera de la cama para ir a la fábrica. Pienso que lo primero que debo hacer cuando llegue al trabajo es lo único que no me gusta hacer: rellenar los tanques de tinta. Ayer, al final del turno, estaban casi vacíos. Y la última vez lo hizo Nicolás. ¿Duermes? Pregunta María en mi oído. No, creo que me he desvelado. No has escuchado nada, ¿verdad? Naufragué en el único mar que nos está permitido conocer. Vaya, pues era una bonita historia. ¿Termina bien? No lo sé, aún no he terminado el libro. La próxima noche que durmamos juntos, te despierto y te la cuento de nuevo. Desde el principio. De acuerdo. Espero que para entonces ya conozcas el final. María me da un beso en la mejilla y se duerme y sueña con un vestido rojo y con las manos de alguien a quien no conoce. Pretty little girl with the red dress on poor Otis dead and gone.

umdpp.formentera.hoy

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