jueves, enero 22

playa de María la Gorda

"... Frank Delgado y nos guardamos las viandas del desayuno para la cena, perdió Industriales contra Villa Clara, zumo de papaya, una entrada para la función de noche en el Teatro Milanés de Pinar del Río rota por la mitad, tres pesos en moneda nacional, aquí no puedes entrar en sandalias y camiseta. Una moneda del ochenta y seis, patria o muerte, cara o cruz, tres autoestopistas perdidos en alguna parte de la península del oeste, camino de la playa de María la Gorda, cuando lleguen al cruce pregunten por La Flaca si quieren dormir en una habitación limpia o cenar camarones, langosta, pollo, arroz, frijoles negros. María era de San Juan de los Cayos, en el caribe venezolano. Retenida como deuda de juego por piratas holandeses, chillona y malhumorada, gorda hasta la obesidad, creyente y analfabeta, colmó la paciencia de los bucaneros hasta abandonarla a su suerte en las playas a las que daría nombre. Qué contentos se pondrán esta tarde los tiburones y las tiñosas, pensaron los corsarios tras hacerla saltar por la borda. Pero María era decidida y tomó al revés su nombre de virgen. Sobrevivió para someter a los monstruos y con el dinero ganado compró una casa y una hectárea de tierra. Cada tarde se sentaba en la mecedora al sol de poniente en el porche y miraba con nostalgia el horizonte del caribe, en la dirección donde creía estaba su pueblo... "

apuntes de un ajedrecista.pinardelrío.diciembre2008

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