miércoles, abril 8

El callejón de Schmidt

"... un pedazo de pan y la visión en el horizonte del mar al llegar a lo alto de la colina, una prostituta cubana, cien por cuarenta y cinco, pan y pezones y una habitación con vistas al patio interior de la casa, la imagen de un hombre repetida hasta el hastío, quién es el último para la caja de divisas, sol de diciembre en una playa del sur y pan y pezones, el motor del coche hace un ruido extraño, tal vez se rompiera el tubo de escape tras el golpe en aquel socavón de la carretera a Mantua, yo les cuento todo esto porque estoy solo en el coche con ustedes. Si con nosotros viajara otro cubano yo no les contaría nada. Un único palo no hace el monte. Alcanzar de pronto la altura adecuada para ver el mar y las montañas, la torre amarilla del convento de San Francisco, la casa de la trova donde se escucha el son y un par de cervezas frías, salones umbríos de viejas mansiones reconvertidas en museos, arroz con frijoles negros, el sonido de su respiración que se alargaba en el instante en que se quedaba dormida. Y dijo el capitán con voz de trueno. El aleteo del viento en los árboles del patio interior anunciaba la hora de la siesta. Duerman tranquilos, mis niños, cuando despierten les prepararé un jugo de naranja. Fue en esta selva en la que en mil novecientos cincuenta y nueve desapareció la avioneta en la que volaba el hombre de luenga barba llamado Cienfuegos Camilo siempre guardando las espaldas de Fidel en las fotografías, con la mirada perdida, como en aquella en la que ambos estaban rodeados de palomas blancas. Cuba limita al oeste con el Estrecho de Yucatán. Cuando se vaya la luz mi negra nos vamos a desnudar... "

apuntes de un ajedrecista.lahabana.diciembre2008




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