Esta ciudad no respira, joder, no respira y hace tiempo que te lo vengo diciendo y tú ahí, como si nada. Te desayunas el café y las tostadas, un vaso de zumo de tomate mientras lees el periódico, te levantas, escucho el ruido que los tacones hacen sobre el parqué camino del baño, el agua liberada de la cisterna y cuando regresas la frente me besas y te marchas a trabajar como si nada, como si no hubiera hablado o, peor, como si no me hubieras escuchado, o como si fingieras haberlo hecho antes del ya cínico y desafiante con que has respondido por encima de las hojas del periódico.
Esta ciudad no respira desde hace demasiados años, las calles son venas grises, los edificios monumentos a un presente sin futuro, un cielo plúmbeo de cartón piedra en lugar de protegernos nos amenaza y, tarde o temprano, ocurrirá lo que tiene que ocurrir, todo reventado, todo por los aires, todo a tomar por el puto culo.
Ya.
Esta ciudad no respira desde hace demasiados años, las calles son venas grises, los edificios monumentos a un presente sin futuro, un cielo plúmbeo de cartón piedra en lugar de protegernos nos amenaza y, tarde o temprano, ocurrirá lo que tiene que ocurrir, todo reventado, todo por los aires, todo a tomar por el puto culo.
Ya.
formentera.noviembre2009
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