Te
echo de menos en los aeropuertos,
en
los pasillos iluminados de las terminales
cuando,
de pie frente a los monitores,
aguardo
que se muestre la puerta de embarque
del
avión que habrá de llevarme
de
regreso a casa.
Cuando
camino sobre suelos de espejo,
sin
prisa,
con
esa agradable sensación de extravío
que
siempre me invade en estos lugares.
Como
perderse durante un viaje,
sin
importar apenas el tiempo,
apenas
el modo de llegar,
apenas
el juicio de los almanaques.
Te
echo de menos
sentado
frente a los aviones,
con
un café enfriándose en las manos.
Imagino
que regresas del baño
y
esperamos hasta la última llamada
para
entrar en el avión.
Los
dos últimos asientos libres.
Sobre
el mar,
un
vuelo transoceánico o, tal vez,
el
que hicimos los tres
a
la conquista del frío.
No
echo de menos nada más
porque
sé que me esperas,
sé
donde descansas,
donde
apilas los libros
que
ya no vas a leer.
El
vuelo con destino Asturias
iniciará
el embarque en unos instantes
por
la puerta ca noventa y ocho.
No
olviden apagar sus dispositivos electrónicos.
barajas.diciembre2012.
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