sábado, julio 13

Los días que iban a venir

Después vendrán los días
en los que el desayuno no será un manzana
ni las preguntas escritas en las paredes
del cuarto de baño
indelebles
incisivas
serán las tardes de lluvia
con una taza de café caliente
entre las manos y los muros
donde recordar cuando decías
es la calefacción de los pobres.

Un compacto de los immaculate fools
rayado en la tercera
la penthouse de noviembre
con depilaciones pasadas de moda
y más preguntas
y más indelebles
a la hora del desayuno que no será una manzana
en el bañal de la cocina
los cacharros de todas las cenas
sucios de tiempo.

Buceaba en los montones de ropa
que dejaste
como un cazarrecompensas
o un ladrón
o un policía desorientado
y encontré las bragas
que te quitabas sin usar las manos.
Me las puse y con el móvil
frente al espejo estuve haciéndome fotografías
que después envié a mi hermano.
Después sentí frío
y después vendrán los días
que ya llegaron.

Me duchaba vestido
y fumaba un par de cigarrillos
de los que odiabas.

Me quedé dormido
frente a la televisión apagada
y soñé contigo como siempre.
Al despertar me dolían las muñecas
y la tarde estaba oscura pero fértil
dulce y llena de helio.

Leí algo que había escrito hacía diez años.

Mientras se cocían los macarrones
fumé otro cigarrillo
el último que me quedaba.
Estaba convencido de que los días
habían llegado
y no parecían tan malos.

Recordé cuando te levantaste de la silla
de plástico negro
y en el asiento quedó
como una isla
la humedad de tu sexo.
Entonces te perseguí para presentarme.
Cómo te reías.

Ahora llegaron los días que iban a venir.

gijón.mayo2012

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