domingo, julio 7

El amor es fácil


Para Chica y Angelito, en una tarde de julio



Me tiemblan las manos, amor,
en esta hora de valientes,
después de caminar sin descanso
hasta encontrarnos,
dejando atrás los años y la materia,
las derrotas, los lunes, el mar, los sueños,
las avenidas.

Podría leerte algo de Cortázar,
no quiero que tengas una forma, que seas
precisamente lo que viene detrás de tu mano,
o algún poema de los que me regalabas,
en lugar de éste,
tararear las canciones que arrastran recuerdos
como colas de cometas incendiadas de lágrimas,
aquel vestido, tus ojos cuando viste
por primera vez las anémonas,
los viajes sin mapa hasta llegar
a la noche del desierto,
los pies descalzos,
las copas de vino que usamos
para brindar por las revoluciones,
las tardes de lluvia en las que salir de la cama
y despedirnos en silencio después de los besos
dolía tanto,
el bar de la esquina en Alfarería
donde siempre paraba a desayunar
antes de ir al trabajo y una tarde, ya ves,
imaginé que me querías.

Vi una escena en la pantalla del televisor:
anochece en el delta del Misisipi
y un pescador vietnamita,
mientras recoge las redes colmadas de cangrejos,
le dice al hombre que viene a pedir
la mano de su hija:
el amor es fácil. Muy fácil.
Lo difícil es el compromiso.
Y suenan las campanas que anuncian
la entrada del barco en el puerto.

Por eso me tiemblan las manos, amor,
en esta hora de valientes
en la que estás a mi lado,
después de caminar sin descanso
hasta encontrarnos.

Arden los semáforos en la ciudad
que para siempre será nuestra,
donde este amor se hizo gigante,
la radio anuncia la llegada del calor
y nosotros aquí,
después de las derrotas, los lunes, el mar,
los sueños, las avenidas, el periódico de ayer.
Tú y yo antes de los aviones, antes de la alegría,
del horizonte, antes de los hijos,
quién sabe si nuestros.
Juntos, los dos,
cuando llega el tiempo de decirte
cosas como puede que hoy llueva,
soñé contigo, llegaré tarde,
salgamos a cenar pescado,
llamó tu madre, te quiero.

madrid.cincodejuliode2013.aesodelasnueve.





 

1 comentario:

Luis Masyebra dijo...

La vida es el arte de encontrar perlas en la oscuridad que reina en lo general.

Llego a este poema por una boda y me encuentro con un universo de hermosa cotidianeidad, sacando el filo a lo mundano con sabores de historias olvidadas. ¡Qué arte tienes Jose! Qué difícil llegar a ésto y qué bello verte leerlo en púbico con un gesto sereno, distante, como si no tuvieras la culpa de sus versos para dar espacio a los protagonistas. Desapego, la coraza del Conocimiento.

Me siento como un peregrino encontrando un remanso de paz en un quiebro del Camino que nadie ha descubierto aún y mejor así, no sea que la marabunta destroce los brotes de magia.

Felicidades. Que vengan más.

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