Para Chica y Angelito, en una tarde de julio
Me
tiemblan las manos, amor,
en
esta hora de valientes,
después
de caminar sin descanso
hasta
encontrarnos,
dejando
atrás los años y la materia,
las
derrotas, los lunes, el mar, los sueños,
las
avenidas.
Podría
leerte algo de Cortázar,
no
quiero que tengas una forma, que seas
precisamente lo que viene detrás de tu mano,
precisamente lo que viene detrás de tu mano,
o
algún poema de los que me regalabas,
en
lugar de éste,
tararear
las canciones que arrastran recuerdos
como
colas de cometas incendiadas de lágrimas,
aquel
vestido, tus ojos cuando viste
por
primera vez las anémonas,
los
viajes sin mapa hasta llegar
a
la noche del desierto,
los
pies descalzos,
las
copas de vino que usamos
para
brindar por las revoluciones,
las
tardes de lluvia en las que salir de la cama
y
despedirnos en silencio después de los besos
dolía
tanto,
el
bar de la esquina en Alfarería
donde
siempre paraba a desayunar
antes
de ir al trabajo y una tarde, ya ves,
imaginé
que me querías.
Vi
una escena en la pantalla del televisor:
anochece
en el delta del Misisipi
y
un pescador vietnamita,
mientras
recoge las redes colmadas de cangrejos,
le
dice al hombre que viene a pedir
la
mano de su hija:
el
amor es fácil. Muy fácil.
Lo
difícil es el compromiso.
Y
suenan las campanas que anuncian
la
entrada del barco en el puerto.
Por
eso me tiemblan las manos, amor,
en
esta hora de valientes
en
la que estás a mi lado,
después
de caminar sin descanso
hasta
encontrarnos.
Arden
los semáforos en la ciudad
que
para siempre será nuestra,
donde
este amor se hizo gigante,
la
radio anuncia la llegada del calor
y
nosotros aquí,
después
de las derrotas, los lunes, el mar,
los
sueños, las avenidas, el periódico de ayer.
Tú
y yo antes de los aviones, antes de la alegría,
del
horizonte, antes de los hijos,
quién
sabe si nuestros.
Juntos,
los dos,
cuando
llega el tiempo de decirte
cosas
como puede que hoy llueva,
soñé
contigo, llegaré tarde,
salgamos
a cenar pescado,
llamó
tu madre, te quiero.
madrid.cincodejuliode2013.aesodelasnueve.
1 comentario:
La vida es el arte de encontrar perlas en la oscuridad que reina en lo general.
Llego a este poema por una boda y me encuentro con un universo de hermosa cotidianeidad, sacando el filo a lo mundano con sabores de historias olvidadas. ¡Qué arte tienes Jose! Qué difícil llegar a ésto y qué bello verte leerlo en púbico con un gesto sereno, distante, como si no tuvieras la culpa de sus versos para dar espacio a los protagonistas. Desapego, la coraza del Conocimiento.
Me siento como un peregrino encontrando un remanso de paz en un quiebro del Camino que nadie ha descubierto aún y mejor así, no sea que la marabunta destroce los brotes de magia.
Felicidades. Que vengan más.
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