Buscar la palabra
precisa. Y que esta sea cierta. Ocupar cada minuto del día en
perseguir la voz que nombre la cualidad, la sensación, el objeto.
Una palabra para cada pieza del mundo, escribo de nuevo.
Sacudirse el polvo de
los pantalones y comenzar a caminar. Con inseguridad y con miedo. Sin
prisa. Tal vez exista un final. Aunque sea también un comienzo.
Aunque, en la mayoría de las ocasiones, no te lleve a ningún lado.
El abuso de los
infinitivos y de los adverbios de tiempo. El talento agostado. Las
seis de la tarde sin tiempo para sentarme a escribir. La punta del
lápiz gastada hasta la frontera del grafito. El dolor en el hombro
derecho, como un peso que no se irradia hacia ningún lado.
1 comentario:
Precioso.
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