Podíais
iros todos a la mierda y dejarme ver
películas
absurdas o leer los mapas
de
ciudades oscuras, comprar un billete
de tren a
la cuenca,
emborracharme,
salir corriendo,
mirar
durante horas como te desvistes,
solo el
gesto de desabrocharte la falda
o el
pantalón como un gif y después cenar
pescado
al horno con puré de patatas
y
encontrarnos por sorpresa en aquel bar
de la
plaza donde cada tarde sonaba una canción de Los Ronaldos
o
desayunar a media mañana con dolor de cabeza y de hombros,
nadar,
conducir
hacia el norte, como escapando
de un sur
que siempre nos atrapa,
verte
sonreír,
saber que
eres sincera,
abrazarte
por el talle mientras paseamos
por la
avenida, aunque llueva,
escribir,
lo que sea, pero escribir todos los días,
convertirte
en metáforas,
comprar
el peso de tus brazos en fruta.
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