Descubrí
que la palabra francesa para decir mapa es carte.
Y me
pareció más acertada que la española.
Carte
para nombrar el dibujo a escala de un pedazo de tierra.
Desde
entonces he decidido enviarte mapas por correo postal.
De los
lugares en los que me encuentro,
con
puntos rojos cuya leyenda sea: yo estoy aquí.
(No sabes
el bien que me hace).
De las
ciudades en las que duermo, con un punto azul:
en esta
esquina hay un café. Me senté en una de las mesas del fondo
y te
estuve esperando, hasta que cerraron a medianoche.
De las
fronteras que atravieso, subrayadas en verde,
como a
veces atravesaba tu ropa, tanta en invierno,
para
refugiarme en tu cuerpo.
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