Escuchar
una y otra vez ese jodido disco de Damien Jurado.
Volver a
ver alguna de las escenas de La Gran Belleza,
como la
de la muerte de Ramona.
Pasar la
tarde colocando los libros en las estanterías
del salón
según la ley de la buena vecindad.
Fuimos
tan torpes que tratamos este amor peor
de lo que
lo trató el tiempo.
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