jueves, noviembre 26

Pizarra


Hay flores pintadas con tiza en la cocina.
El tacto irreal de tu cuerpo es la pizarra,
como si en la yema de mis dedos
hubiera quedado anclada para siempre
la memoria de tu tacto.

Toco la superficie de la mesa
y te recuerdo. Toco las paredes rugosas
de la casa que te nombran.

Arrastro las gotas de rocío que la noche
depositó en las ventanas mientras
te alejas, calle abajo,
abres la puerta del coche,
enciendes el motor.

Y desapareces al doblar la esquina, camino del trabajo,
sin saber que te observo.

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