sábado, septiembre 9

Recuerdo #15


Un hombre ciego de rasgos asiáticos se acerca a la mesa y, en un inglés perfecto, me pregunta si está libre la silla de al lado. Apoya el bastón contra la pared, palpa con ambas manos el respaldo y se sienta. Huele bien el café, dice. ¿Sería tan amable?, me pregunta al tiempo que levanta la taza. ¿Qué hay para desayunar?, prosigue. Elige un huevo cocido que coloco en su plato. Ojalá alguna vez en la vida yo pueda hacer algo, lo que sea, con la parsimonia y dulzura con que él arranca la cáscara. Desnudarla, por ejemplo.

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