¿Puedes conseguirme un poco de gasolina?, preguntó pensativo mientras engullía con hambre de tres días una hamburguesa.
Terminó. Saciado se limpió los labios con la servilleta. La estrujó en su mano izquierda y, al tiempo que lanzaba la bola de papel al plato vacío, encaró la mirada de su mánager quien, frente a él, conservaba aún una mueca de sorpresa en el rostro.
Voy a quemarla.
Aquella noche del pacífico, después de un concierto mediocre, jimi hendrix prendió fuego a su guitarra.
san francisco.noviembre2007
Terminó. Saciado se limpió los labios con la servilleta. La estrujó en su mano izquierda y, al tiempo que lanzaba la bola de papel al plato vacío, encaró la mirada de su mánager quien, frente a él, conservaba aún una mueca de sorpresa en el rostro.
Voy a quemarla.
Aquella noche del pacífico, después de un concierto mediocre, jimi hendrix prendió fuego a su guitarra.
san francisco.noviembre2007
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