No tiene mucho sentido ponerle un nombre a las cosas, ¿no crees? Bueno, supongo que es una forma como otra cualquiera de convertir un objeto en el objeto, de determinar. Ya, te sigo. Por eso le pusiste un nombre a tu bicicleta: Larreina. Larreina, todo junto. Larreina todo junto, repito y asiento. A veces creo que todo junto son los apellidos porque esas dos palabras siempre siguen a Larreina. Ahora que lo pienso, todo junto ¿se escribe separado? ¿O todojunto? María me dirige unos ojos de fastidio y no se molesta en contestar. Se pone en pie, despeina mi pelo revuelto con un gesto de cariño y empieza a caminar. Yo no puedo evitar mirarle el culo. Se da la vuelta y dice este fin de semana no tengo nada que hacer. Leeré un libro que tenga las páginas llenas de polvo. Y se monta en la bicicleta y María y Larreina, todo junto, aprovechan la velocidad que les proporciona la calle cuesta abajo para desaparecer tras un chispazo. Un libro que tenga las páginas llenas de polvo le hará estornudar, pienso.
umdpp.formentera.hoy
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